Queremos compartir contigo 5 lecciones importantes que hemos aprendido después de casi 2 décadas contratando artistas para todo tipos de eventos con marcas como Volkswagen, Budweiser, Spotify, Estrella Damm o Bayer. No son la receta del éxito, pero sí un buen antídoto contra el fracaso.

Spotify

1. Famoso no es sinónimo de éxito. Se trata de contratar al artista que mejor encaje con tu evento, no de adaptar el evento para que encaje con el artista. El 99% de las empresas con las que hemos trabajado han venido con esta mentalidad: que el artista que le gusta a la directora de marketing o de recursos humanos o quien tome la decisión es suuuper famoso y super bueno y segurísimo que le gusta a todo el mundo. Pero lo cierto es que si organizas un evento corporativo, los asistentes serán muy diversos porque lo único que tienen en común es el pagador de su nómina mensual o su interés por un tema en particular que no tiene nada que ver con la música. Así que aunque tengas el presupuesto para pagar a Coldplay, Pablo Alborán o Bruno Mars habrá un porcentaje muy alto del público que no tendrá absolutamente ningún interés porque les gusta el flamenco, el heavy metal o directamente hubieran preferido un DJ pinchando perreo que dé más juego en la pista de baile. La popularidad es bastante subjetiva, no te dejes engañar por tus gustos o tendrás a todo el público hablando y pasarás todo el concierto deseando que se acabe de una vez.

2. ¿Qué pretendes conseguir con el concierto? Si es llenar un hueco en el programa, no lo hagas: mejor ofrece algo de comida, que siempre funciona. Los conciertos sólo tienen sentido cuando buscan emocionar al público, conectar con el artista, crear una experiencia única que nunca más vivirán y para ello necesitas crear un momento especial en tu evento. Tanto si es un cantante de Operación Triunfo como si es un trio de jazz, tanto si es El Cigala como si es Love of Lesbian: la música en directo necesita una puesta en escena concreta que tendrás que planificar conciencudamente. Eso sí, cuando lo consigues… es pura magia.

Absolut

3. ¿Has contado con los gastos de producción? Muchas empresas piensan que el fee del artista incluye todo, pero podríamos decir que eso es sólo el principio… cuanto más grande sea el artista mayores serán sus requerimientos técnicos, y quizá tu evento no tiene la infraestructura para realizarlo. De hecho es bastante probable que no tengas el equipo de sonido, luces, backline, etc. que te van a pedir por rider: hemos visto casos en los que la producción del concierto ha sido más cara que la del evento en sí. Por eso siempre hacemos a nuestros clientes un presupuesto de producción previo a firmar nada con el artista, no nos gustan las sorpresas… o por lo menos éstas.

4. Mira sus estadísticas. ¿Quieres saber cuánta gente lo escucha REALMENTE en tu ciudad? Mira las estadísticas de Spotify. ¿Quieres saber cuántos seguidores de redes sociales tiene en tu ciudad? Pregúntaselo al manager. En serio, es fundamental conocer los datos antes de contratar, la relevancia de un artista cambia de un país a otro… ¡e incluso de una ciudad a otra! Si quieres ir sobre seguro al contratar a un artista para tu evento, las estadísticas son la única manera de tomar decisiones con criterio. Si te guías por tu intuición… bueno, suerte.

Spotify estadísticas

5. No hay una fórmula mágica. En cuanto a qué artista funcionará mejor, qué género elegir, qué tipo de espectáculo buscar… no hay una fórmula matemática, cada evento es distinto. Por eso es tan importante dejarse asesorar por alguien que conozca el sector, que haya visto a los artistas en directo, que tenga experiencia en eventos similares y pueda hacerte una propuesta ad hoc. Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta de que no todo vale a la hora de contratar a un artista para un evento, porque puedes acabar dando la nota o peor aún: dando el cante.

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